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Bioenergía o Campo Vital
¿Ustedes han escuchado hablar sobre
energía vital, prana, chi, aura, campo magnético y
otros similares? Todos estos términos fueron creados para
designar un campo de energía que envuelve a todos los seres
vivos. Esta energía es lo que llamamos bioenergía.
En la actualidad hay en proceso muchos estudios
para el entendimiento de este tipo de energía. Algunos científicos
han hecho investigaciones para conocer el campo energético
de las plantas. También han intentando crear equipos tecnológicos
para registrar o fotografiar estas energías. Una de estas
técnicas, muy conocida hoy en día, es la llamada fotografía
Kirllian, que registra señales de estas energías.
A pesar de muchas tentativas para crear
instrumentos capaces de registrar la bioenergía, se ha encontrado
que el equipo más eficiente hasta hoy conocido es la sensibilidad
del ser humano. Siendo el ser humano poseedor de este tipo de energía
(como cualquier ser viviente), y teniendo la capacidad de analizar
y discernir, se utilizan personas sensibles a esta clase de energías
para hacer experimentos con bioenergías.
Hay diferentes tipos de experimentos. Uno
de los países que más ha investigado sobre estas energías
y ciertos fenómenos paranormales ha sido Rusia. Un individuo
puede hacer una curación de otra persona utilizando las bioenergías,
puede mover un objeto sin tocarlo, o puede así mismo hacer
una telepatía o transmisión mental de informaciones.
La cantidad de experimentos hechos en este campo es innumerable.
Pero, lo más importante es saber que las bioenergías
que tenemos, son las energías responsables por nuestra vida
aquí en esta dimensión. El campo de energía
que tenemos alrededor nuestro puede estar más o menos equilibrado;
puede estar con las energías más activas y sueltas,
o con energías inertes y bloqueadas. Cuando nosotros nos
sentimos más fuertes, bien dispuestos y con confianza, en
general esto indica que estas energías están más
expandidas y equilibradas. Sin embargo, uno puede aprender a sentir
sus propias energías y controlarlas haciendo al mismo tiempo,
diagnosis y terapia.
Otro punto bien interesante al respecto,
es que nuestro campo energético no es cerrado. En verdad,
está todo el tiempo absorbiendo y exteriorizando energías,
o sea, intercambiando energías con otros campos. Un ejemplo
muy sencillo que se puede presentar como una ilustración
de esto es el intercambio de energías que hacemos con la
naturaleza. ¿Ha visto usted personas que cuando miran una
planta o la tocan hacen que ella se seque? Es decir, la bioenergía
del individuo generó una reacción de enfermedad y
sobrecarga, o drenó la energía de la planta. Pero,
en el otro extremo del ejemplo, ¿ustedes ya vieron personas
que tienen una buena mano, como dicen, para las plantas? Esto es
una realidad comprobada por las observaciones. Hay personas que
tienen un tipo de bioenergía que es agradable y compatible
con las plantas – todas las plantas que estas personas tocan
crecen vitalizadas, a veces hasta más que lo normal. Nosotros
tenemos un taller ofrecido por la Academia dedicado a enseñar
a las personas a sentir, absorber e intercambiar energías
con la naturaleza, pudiendo entonces recargarse con sus energías
inmanentes positivas.
Ahora, imaginen ustedes, si todos tienen
un campo de energía, y si los campos de energía se
interrelacionan – ¿qué pasa cuando vamos a un
lugar donde las energías no son compatibles con las nuestras,
o cuando tenemos, por ejemplo, contacto con una persona muy desequilibrada
emocional y energéticamente? Las personas que son más
sensibles a las energías, muchas veces, saben cuando alguien
está pensando en ellas, o a veces se sienten mal, cansadas,
irritadas cuando van a un determinado lugar. Muchas veces estos
malestares súbitos, sin razón aparente, son en verdad
el resultado de una intrusión de energías no compatibles
en el campo de uno.
Los desequilibrios
emocionales generan siempre un desequilibrios bioenergético.
¿Ha notado cómo a veces cuando nos molestamos con
algo, empezamos a sentirnos cansados, o desequilibrados? Estos desequilibrios
en las bioenergías, muchas veces llegan al punto de generar
también enfermedades físicas. Son las enfermedades
llamadas psicosomáticas por la medicina. Con el control bioenergético,
uno tiene condiciones para quedar más equilibrado, bajando
el estrés y ampliando su autoconfianza y entendimiento de
lo que nos pasa. Son estas mismas energías las responsables
por la salida consciente del cuerpo físico. Esta salida es
una cosa natural, que puede pasar de muchas maneras distintas, incluso
bajo nuestra voluntad, como es enseñado en la Academia.
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