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Manifestaciones Concienciales

Luis Minero

Nuestras manifestaciones son poderes de nuestra conciencia, porque a través de ellos nos expresamos y así podemos contactar energías o ideas más desarrolladas o más limitadas. Todas las veces que actuamos, a cualquier nivel, emitimos energías.

De acuerdo con la Concienciología, podemos clasificar didácticamente nuestras manifestaciones o poderes concienciales en cinco tipos:

  • El Pensamiento. Nuestros pensamientos actúan silenciosamente en torno a nosotros, ya sean estos positivos, como pensamientos de superación; o negativos, como de venganza. Nuestros pensamientos actúan de manera multidimensional alcanzando planos de existencia que no percibimos visualmente.
  • El segundo tipo de manifestación o poder conciencial es la Palabra. Las palabras pueden ser expresadas de manera hablada o escrita, sea por el discurso, la oración, el libro, el himno, y otros.
  • El tercer tipo de manifestación conciencial es la Acción. Este es el gesto físico o las acciones que nosotros hacemos con nuestras energías en todas las direcciones como: mover la mano, bailar, caminar, abrazar, comer, y otras.
  • En cuarto lugar tenemos el Objeto. Estos son objetos que por ideologías o culturas reciben cierto poder material, por ejemplo: el cetro del rey, la medalla olímpica, el altar y todos sus objetos, el cuerpo físico de una modelo, una pirámide, y otros. Estos objetos también son una forma de manifestación de la conciencia.
  • Por último, tenemos el Local. Este es el lugar en el cual nuestra manifestación es menos perturbada y fluye más fácilmente, como la corte para el juez, la tarima para el actor, el cuartel para el militar, la cancha para el futbolista. Estos locales son el producto de ideas manifestadas por las conciencias.

Todos nosotros nos expresamos con todas estas capacidades de manifestación, pero con énfasis en mayor o menor grado en cada una de ellas. En ciertas ocasiones nos manifestamos de manera ética, y en otras de manera menos ética, siendo a veces abusivos o hasta agresivos.

Todos los profesionales y las personas ejercen su manifestación influyendo en la sociedad, y en lo que es políticamente correcto: el abogado, el gobernante, el deportista, los médicos, los profesores, las amas de casa, etc.

Debemos tratar de conscientizarnos en cuanto a nuestra influencia en la sociedad, y debemos comenzar a responsabilizarnos por ella. Todos nosotros tenemos una tarea en esta vida que debemos cumplir, o sea, nuestras manifestaciones deberían influir en esta sociedad de una manera especifica. Nosotros tenemos que empezar a investigar nuestras manifestaciones, y si estas manifestaciones son lúcidas, asistenciales, que ayudan y mejoran la sociedad; o si estas manifestaciones hasta ahora han servido mas para disturbar, obstaculizar las manifestaciones de otros, o para imponer nuestras manifestaciones en otros.
Estudiar nuestras manifestaciones es algo serio porque determina al final de nuestra vida, al pasar por la muerte, si nosotros vamos a estar eufóricos o melancólicos, felices o tristes en cuanto a lo que rendimos en nuestra vida física.

Podemos empezar a estudiar nuestras manifestaciones al preguntarnos ¿cuáles son nuestras prioridades? ¿Qué es lo que nosotros buscamos, qué es lo que consideramos importante y por lo cuál trabajamos? Algunos no tienen muchas metas u objetivos, otros tienen prioridades que no son las mejores, y algunos pocos trabajan por objetivos más asistenciales. La ley de la selva, o sea la supervivencia del más fuerte, no es una idea éticamente buena, en la cual no deberíamos de basar nuestras prioridades y manifestaciones.

Todos venimos a esta vida a aprender, tenemos cosas para hacer, y esto debería de ser nuestra prioridad. Nuestra pregunta ahora puede ser más completa: ¿estamos nosotros manifestándonos con el objetivo de aprender lo que debemos aprender, y haciendo lo que debemos de hacer?

Las experiencias fuera del cuerpo o proyecciones astrales nos dan una visión, un punto de vista completamente distinto que nos hace que priorizemos algunas actividades más adelantadas.

Tenemos aun muchas potencialidades a desarrollar, pero por nuestras prioridades, muchas veces no desarrollamos estas potencialidades y nuestras manifestaciones se limitan. Una de las potencialidades más importantes que es limitada por las ideas culturales, es la habilidad de proyectarnos fuera del cuerpo. Esta es una de las potencialidades más naturales que tenemos, y que podemos desarrollar. Los beneficios de esta habilidad, pudieran ser comparados con los beneficios que recibe una persona que puede leer.

Podemos comparar la vida de todos nosotros que podemos leer, con la vida de una persona que no puede leer, que su capacidad de aprendizaje esta muy limitada, y su manifestación total es así mismo limitada. La diferencia entre una persona que se proyecta con una que no se proyecta es así también. Sin embargo, nuestras prioridades se ven afectadas por nuestros condicionamientos culturales, y las represiones que estos condicionamientos culturales y que nosotros imponemos en nosotros.

El viejo dicho de que todos han oído y que dice: “No dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy”, aún es valido, desafortunadamente aún no ha sido aprendido por la gran mayoría. El momento de cambiar no ha pasado, ni tampoco será en el futuro, es hoy, es ahora. Tomemos control de nuestras decisiones y de nuestras prioridades ahora.