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Asistencialidad Extrafísica

Nanci Trivellato

La cosa más noble que un individuo puede hacer es servir a alguien. Todo trabajo es valioso, pero el esfuerzo que se hace para ayudar a alguien es más permanente que el trabajo de hacer algo puramente material. Por ejemplo, si una persona pasa 10 años de su vida invirtiendo su tiempo y energías para hacer una obra de arte, cuando esta pieza cae, se daña y nada queda de su trabajo. Además de esto, cuando ella pasar por la muerte física, no va a llevar consigo la obra de arte que hizo. Por otro lado, si la persona invierte parte de su tiempo y energías para ayudar a otros, esto le hace amigos, o sea, conciencias que no se pierden con la muerte, puesto que todos somos inmortales.

Todo esfuerzo que invertimos para madurar, evolucionar, y para ayudar a otras personas a evolucionaren es un trabajo más permanente. Nadie y nada puede quitarle a uno su sabiduría. No es posible desaprender algo, volver para atrás o retroevolucionar. Nuestro valor real es la capacidad que tenemos de manejar situaciones, siendo útiles al máximo.

De todos los tipos de asistencia, la más importante es el esclarecimiento hecho, que contribuye para que los individuos puedan quedar más lúcidos.

La asistencia también se da extracorporalmente. Una persona puede ayudar a hacer asistencia fuera de su cuerpo físico, como también puede recibir asistencia fuera del cuerpo. Las personas que han tenido proyecciones lúcidas lo saben y conocen la importancia de las proyecciones como herramienta para la asistencialidad.

Nosotros conocemos personas que fueron curadas de sus enfermedades durante un supuesto sueño. Imaginamos que usted, lector, también conoce casos así. Lo que ocurre es que, por no conocer sobre la proyección, la interpretación que las personas hacen es que tuvieron un sueño en el cual estaban siendo tratadas. Pero cuando uno está consciente fuera del cuerpo, sabe que es posible ayudar en la curación de alguien, como sabe también que es posible que conciencias extrafísicas (desencarnados) ayuden en el proceso de esta curación.

Entonces el punto más importante, que nos gustaría mencionar, es la posibilidad de la utilización de la proyección consciente como un recurso para hacer asistencia a otras personas. Fuera del cuerpo, es posible ayudar tanto a conciencias intrafísicas (personas encarnadas) que pueden estar durmiendo, como a conciencias extrafísicas (“personas” desencarnadas). O sea, podemos auxiliar también a personas que ya pasaran por la muerte biológica.

¿Ha tenido usted una experiencia así? ¿Tiene recuerdo de que algo real ha pasado con usted mientras dormía?

El individuo que tiene control de sus proyecciones astrales y que mantiene su equilibrio emocional, ingresa en equipos extrafísicos de asistencia y puede, muchas veces, decidir a quién va a ayudar. Uno puede sentirse saliendo del cuerpo y percibirse alejándose de su cuarto hasta que llega a otro lugar, o plano, donde está la persona que va a asistir. En este encuentro, las energías que el proyector envía por su voluntad van a interactuar con las energías del paciente extrafísico. Entonces, a través de la transmisión de las energías, uno puede actuar positivamente en el otro, haciéndole una terapia en su holochakra y psicosoma (cuerpo energético y astral). Cuando el paciente se despierta, trae a su cuerpo físico toda la carga de energías positivas que ha recibido en la dimensión astral. Poco a poco, estas energía de patrón más armonizado, más puro, van a influenciar en la vida física de la persona hasta el punto que una mejoría física es percibida.

Ésta es solamente una breve descripción de uno de los muchos tipos de tratamiento extrafísico. Sin embargo, todos tienen un punto en común: son realizados con la utilización de las energías concienciales (bioenergías) del proyector consciente.

Las energías, que llamamos bioenergías (prana, chi, fluidos), son el canal conductor de informaciones de una persona para otra. La telepatía, la curación, la hipnosis, las lecturas psíquicas, y otras, son posibles a través del intercambio de estas bioenergías. Cuando uno tiene control sobre sus propias energías, encuentra en esto una importante forma de relacionarse mejor con los demás.

De este modo, podemos ayudar a un pariente, un amigo, o a alguien que no conocemos, aunque esté lejos, puesto que no hay límites para nuestra capacidad de exteriorización de bioenergías.

Un punto interesante es que, la gran mayoría de las veces, el proyector que hace una asistencia, no la hace solo. Él cuenta con la ayuda de los amparadores (o protectores) extrafísicos, tanto de los amparadores de él mismo, como los de la persona que va a ayudar. Con esto, paso a paso, el proyector va estrechando sus lazos con las conciencias extrafísicas más evolucionadas.

Todos nosotros tenemos, a través de nuestra lucidez e intenciones, la posibilidad de estrechar los lazos con los amparadores extrafísicos y estar más conscientes del intercambio de energía con ellos. A veces, sin la lucidez, podemos quedar más vulnerables para energías de conciencias no evolucionadas. Todos intercambiamos bioenergías con los otros todo el tiempo, sea de una manera consciente, o sea sin conciencia de esto. ¿Cuál es el nivel de lucidez que usted tiene de los intercambios de energía que está haciendo exactamente ahora? Por ejemplo, ¿sabe usted que hay entrenamiento para expandir las energías y ser más sensibles a éstas?