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Asistencialidad Extrafísica
La cosa más noble que un individuo puede hacer es servir
a alguien. Todo trabajo es valioso, pero el esfuerzo que se hace
para ayudar a alguien es más permanente que el trabajo de
hacer algo puramente material. Por ejemplo, si una persona pasa
10 años de su vida invirtiendo su tiempo y energías
para hacer una obra de arte, cuando esta pieza cae, se daña
y nada queda de su trabajo. Además de esto, cuando ella pasar
por la muerte física, no va a llevar consigo la obra de arte
que hizo. Por otro lado, si la persona invierte parte de su tiempo
y energías para ayudar a otros, esto le hace amigos, o sea,
conciencias que no se pierden con la muerte, puesto que todos somos
inmortales.
Todo esfuerzo que invertimos para madurar, evolucionar, y para
ayudar a otras personas a evolucionaren es un trabajo más
permanente. Nadie y nada puede quitarle a uno su sabiduría.
No es posible desaprender algo, volver para atrás o retroevolucionar.
Nuestro valor real es la capacidad que tenemos de manejar situaciones,
siendo útiles al máximo.
De todos los tipos de asistencia, la más importante es
el esclarecimiento hecho, que contribuye para que los individuos
puedan quedar más lúcidos.
La asistencia también se da extracorporalmente. Una persona
puede ayudar a hacer asistencia fuera de su cuerpo físico,
como también puede recibir asistencia fuera del cuerpo. Las
personas que han tenido proyecciones lúcidas lo saben y conocen
la importancia de las proyecciones como herramienta para la asistencialidad.
Nosotros conocemos personas que fueron curadas de sus enfermedades
durante un supuesto sueño. Imaginamos que usted, lector,
también conoce casos así. Lo que ocurre es que, por
no conocer sobre la proyección, la interpretación
que las personas hacen es que tuvieron un sueño en el cual
estaban siendo tratadas. Pero cuando uno está consciente
fuera del cuerpo, sabe que es posible ayudar en la curación
de alguien, como sabe también que es posible que conciencias
extrafísicas (desencarnados) ayuden en el proceso de esta
curación.
Entonces el punto más importante, que nos gustaría
mencionar, es la posibilidad de la utilización de la proyección
consciente como un recurso para hacer asistencia a otras personas.
Fuera del cuerpo, es posible ayudar tanto a conciencias intrafísicas
(personas encarnadas) que pueden estar durmiendo, como a conciencias
extrafísicas (“personas” desencarnadas). O sea,
podemos auxiliar también a personas que ya pasaran por la
muerte biológica.
¿Ha tenido usted una experiencia así? ¿Tiene
recuerdo de que algo real ha pasado con usted mientras dormía?
El individuo que tiene control de sus proyecciones astrales y
que mantiene su equilibrio emocional, ingresa en equipos extrafísicos
de asistencia y puede, muchas veces, decidir a quién va a
ayudar. Uno puede sentirse saliendo del cuerpo y percibirse alejándose
de su cuarto hasta que llega a otro lugar, o plano, donde está
la persona que va a asistir. En este encuentro, las energías
que el proyector envía por su voluntad van a interactuar
con las energías del paciente extrafísico. Entonces,
a través de la transmisión de las energías,
uno puede actuar positivamente en el otro, haciéndole una
terapia en su holochakra y psicosoma (cuerpo energético y
astral). Cuando el paciente se despierta, trae a su cuerpo físico
toda la carga de energías positivas que ha recibido en la
dimensión astral. Poco a poco, estas energía de patrón
más armonizado, más puro, van a influenciar en la
vida física de la persona hasta el punto que una mejoría
física es percibida.
Ésta es solamente una breve descripción de uno de
los muchos tipos de tratamiento extrafísico. Sin embargo,
todos tienen un punto en común: son realizados con la utilización
de las energías concienciales (bioenergías) del proyector
consciente.
Las energías, que llamamos bioenergías (prana, chi,
fluidos), son el canal conductor de informaciones de una persona
para otra. La telepatía, la curación, la hipnosis,
las lecturas psíquicas, y otras, son posibles a través
del intercambio de estas bioenergías. Cuando uno tiene control
sobre sus propias energías, encuentra en esto una importante
forma de relacionarse mejor con los demás.
De este modo, podemos ayudar a un pariente, un amigo, o a alguien
que no conocemos, aunque esté lejos, puesto que no hay límites
para nuestra capacidad de exteriorización de bioenergías.
Un punto interesante es que, la gran mayoría de las veces,
el proyector que hace una asistencia, no la hace solo. Él
cuenta con la ayuda de los amparadores (o protectores) extrafísicos,
tanto de los amparadores de él mismo, como los de la persona
que va a ayudar. Con esto, paso a paso, el proyector va estrechando
sus lazos con las conciencias extrafísicas más evolucionadas.
Todos nosotros tenemos, a través de nuestra lucidez e intenciones,
la posibilidad de estrechar los lazos con los amparadores extrafísicos
y estar más conscientes del intercambio de energía
con ellos. A veces, sin la lucidez, podemos quedar más vulnerables
para energías de conciencias no evolucionadas. Todos intercambiamos
bioenergías con los otros todo el tiempo, sea de una manera
consciente, o sea sin conciencia de esto. ¿Cuál es
el nivel de lucidez que usted tiene de los intercambios de energía
que está haciendo exactamente ahora? Por ejemplo, ¿sabe
usted que hay entrenamiento para expandir las energías y
ser más sensibles a éstas?
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