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Encuentros con Personas que ya Fallecieron

Nanci Trivellato

Continuando nuestra propuesta de explorar los beneficios de la proyección astral, discutiremos hoy la posibilidad de encuentros fuera del cuerpo con personas que han pasado por la muerte.

La experiencia-fuera-del-cuerpo no es un sueño, ni siquiera un sueño lúcido. Es una vivencia real. Mientras dura la experiencia, el individuo está consciente fuera de su cuerpo físico. Es decir, la persona mantiene todas sus capacidades intelectuales. Por ejemplo, uno puede decidir, analizar, emplear el sentido crítico, utilizar su memoria, participar de eventos, buscar conocimiento, escoger para donde ir, adquirir experiencias, ayudar a otras personas, y varios otros.

Hay muchos tipos distintos de experiencias, con posibilidades distintas de aprendizaje. Con la total lucidez fuera del cuerpo, la persona va a tener la posibilidad de entender lo que hay más allá de la dimensión física. En verdad, más que solamente entender, la persona va tener la condición de actuar en este otro plano de existencia.

Entre las posibilidades que uno tiene fuera de su cuerpo, está la de hacer contacto con otras conciencias. Cuando uno está proyectado, puede tener un encuentro con otra persona “viva”, también fuera del cuerpo, proyectada mientras duerme. En otras ocasiones, uno puede también encontrar personas que no tienen más el cuerpo físico, o sea, alguien que ya ha pasado por la muerte biológica. Este tipo de encuentro es una cosa natural, y también algo común. De la misma manera que vamos a otro país a visitar y ver a un amigo o un pariente que vive allá, podemos también ir hasta otra dimensión, fuera del cuerpo físico, y volver a ver a alguien querido por nosotros que ya falleció.

Este tipo de experiencia es un recurso importante que muchas veces puede ayudar a entender esta separación temporal, que es en realidad lo que representa la muerte física. Vamos también a superar natural e inevitablemente el miedo a la muerte: la raíz básica de todos los otros miedos.

La muerte biológica es solamente un viaje de una dimensión a otra. Por ejemplo, del mismo modo que una persona acá en la vida física se muda de un país a otro para vivir, todos nosotros nos mudamos de dimensión ya sea por poco tiempo – a través de la proyección (“astral”) consciente – o por más tiempo – con la muerte.

Todos nosotros sabemos que vamos a descartar este cuerpo físico, o sea, vamos a pasar por la muerte biológica (situación inevitable). Por esto, cuando estamos en una proyección astral lúcida, tenemos las condiciones para encontrar personas que viven allá en estos otros planos. Sin embargo, es muy importante resaltar que este tipo de encuentro solamente puede ser positivo para ambos si hay un balance emocional entre los dos.

La experiencia personal es muy importante. Uno puede salir del cuerpo por sí mismo y chequear lo que hay allá, charlar con personas que viven allá, preguntar sobre la vida en aquella dimensión, y hasta aliviar las tensiones de la separación provisoria generada por la muerte física.

Es importante que uno entienda bien el proceso de la muerte para que continúe su vida acá con madurez y equilibrio cuando ocurra una separación de este tipo. La evocación insana de los que ya murieron y están viviendo en otra dimensión puede molestar a los dos lados. Así que si logramos saber, por nuestra propia experiencia fuera del cuerpo, que hay la supervivencia a la muerte, nos relajamos y continuamos nuestra tarea acá de una manera mejor; hasta encontrarse de nuevo, en otra dimensión, en otra vida, en otro momento.

Este conocimiento y entendimiento nos ayuda mucho a manejar nuestra vida. La proyección consciente es una herramienta potente en este sentido, porque nos permite buscar nuestras respuestas por nosotros mismos, sin límites, sin tabúes, sin represiones, sin lavados de cerebros y, muy importante, sin dependencias. Es, en verdad, un proceso que amplía la lucidez.