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Evolución Conciencial:
Esfuerzo y Priorización Personales
Discutamos sobre el proceso de evolución
de la conciencia. Éste es un tema complejo. Cuando hablamos
sobre los exámenes de IQ y de EQ, hechos para analizar el
nivel de desarrollo de la conciencia, mencionamos la existencia
de un examen complejo para medir la conciencia llamado Concienciograma.
Este es un examen que considera y analiza más allá
de la capacidad para la solución de problemas cotidianos,
o el control de las emociones. El Concienciograma examina las energías
de la persona, su nivel de ética cósmica, los atributos
de sus cuerpos sutiles, sus inteligencias, sus vidas pasadas, y
principalmente, su lucidez. Con este examen se puede empezar a discutir
sobre los niveles evolutivos.
La lógica de la vida es que las conciencias
van evolucionando en un sentido amplio, e integral. O sea, no solamente
en el sentido de la genética y de la vida física.
Evolucionamos internamente también: maduramos, quedamos más
lúcidos y con una visión más amplia, expandimos
nuestra ética y aumentamos nuestro autoconocimiento y autocontrol.
La evolución
exige cambio. Nadie o nada evoluciona sin cambio. En el caso del
ser humano, la mayoría de los cambios dependen de su voluntad.
Es importante que la persona se mantenga motivada para el enfrentamiento
de los procesos personales que deben ser mejorados en su vida. Todo
(o casi todo) en la vida puede ser modificado. Es necesario deseo,
positividad y disposición personal para superar obstáculos.
Nuestras dificultades son, en verdad, barreras resultantes de patrones
enfermos que aún traemos dentro. Como consecuencia, estos
cambios internos requieren esfuerzo personal. La fuerza de la personalidad
es hecha a través de los siglos, en actitudes de determinación
y ética que le dan el brío del carácter.
Estamos construyendo nuestro futuro a cada
momento. Lo que vivimos ahora es resultado de nuestros patrones
de pensamientos, sentimientos y actitudes de nuestro pasado, incluyendo
en este pasado, obviamente, las vidas pasadas. La vida es de la
forma que la hacemos, producto de lo que nosotros mismos generamos
y creamos. Una realidad irrefutable: no importa para donde vamos,
estamos siempre con nosotros. No podemos y no logramos huir de nosotros
mismos. Precisamente la vida es hecha según nuestro estado
íntimo. Podemos estar en un lugar muy bonito, pero si íntimamente
no estamos felices, de nada ayuda toda la comodidad externo. Vivir
la vida con sabiduría es señal de evolución.
En general, la vida envuelve a las personas,
que empiezan a vivir como robots, sin tener control de la dirección
que sigue sobre su propia existencia. La gran mayoría de
la población es dirigida por la vida, por las necesidades
intrafísicas y por los compromisos. La priorización
lúcida es una de las cosas más difíciles en
la evolución, porque requiere discernimiento. Usted, ¿cómo
va a aprovechar su domingo? Solamente hace algo para relajarse mientras
el tiempo pasa, o decide como utilizar su tiempo a su favor y a
favor de otras conciencias. Evolución es priorización
del tiempo. Cuanto más organización personal tenga
el individuo, más logra hacer lo que es importantes para
él. Infelizmente hay muchas personas que pasan toda la vida
viviendo sin darse cuenta que el tiempo pasa – sus propósitos
y objetivos más nobles y lúcidos son postergados en
función de las superficialidades de la vida trivial. Las
conciencias más fuertes y determinadas, que hacen uso más
lúcido de su tiempo evolucionan más rápido
– ésta es unq conclusión lógica, evidente.
Con la expansión de la lucidez y
madurez, nuestra capacidad de análisis conciencial también
se amplía. A través de estos análisis, y de
las experiencias fuera del cuerpo lúcidas y controladas vamos
a percibir que hay niveles distintos de evolución de la conciencia.
Muchos estudios y líneas distintas de pensamiento tratarán
de discutir qué es una conciencia más evolucionada.
La idea de los “maestros”, que algunas escuelas utilizan,
provienen de estas tentativas de descubrir un modelo evolutivo para
la humanidad. Desafortunadamente, al hacer estas tentativas, muchas
escuelas generan modelos basados en ideas y conceptos místicos
o religiosos. ¿Qué les parece, es posible discutir
y estudiar los niveles evolutivos de la conciencia sin ningún
enfoque místico? Para nosotros esta posibilidad es un hecho.
Venimos realizando investigaciones sobre este tema hace años.
El concienciograma es una herramienta fundamental en estas investigaciones,
debido al propósito que tiene.
Algunos puntos son claves en la evolución,
tales como el control de las bioenergías, la lucidez extracorporea,
y el entendimiento de la ética cósmica universal,
o cosmoética. Las conciencias que entienden estos temas,
evidencian que ya tuvieron algún tipo de conocimiento previo
sobre ellos.
Basado en el Conscienciograma podemos dividir, de una manera didáctica,
los tipos de personalidades que representan cada grupo evolutivo.
De acuerdo a la Proyecciología y Concienciología,
los principales niveles evolutivos, en orden de evolución
creciente, son: el comatoso evolutivo, el pre-desperto, el reciclante
existencial, el inversor existencial, el proyector lúcido
veterano, el energizador lúcido, el desperto, el amparador
veterano, el orientador evolutivo; el serenissimus; y la conciencia
libre.
Desafortunadamente, la gran mayoría de la población
del planeta no tiene suficiente comprensión sobre la vida
y el universo para vivir con sabiduría, utilizando inteligentemente
las oportunidades sutiles que la vida les presenta. En este nivel,
que es el más básico en la evolución, el individuo
vive de una manera más instintiva, guiado por placeres y
emociones. Tiene una vida sonambulizada, sin la realización
de proyecciones conscientes. Esta personalidad es llamada de comatoso
evolutivo.
El nombre comatoso evolutivo significa el
que está en un estado de coma en cuanto a su evolución.
O sea, no tiene ninguna lucidez o autoconscientización con
relación a su vida extrafísica. No tiene proyecciones
conscientes. Tiene única y exclusivamente proyecciones inconscientes.
En esta categoría están posiblemente cerca del 90%
de la población. Trabajan para sobrevivir, procrean y buscan
placeres, pero, más allá de esto, no existe lucidez
auto-evolutiva. En general, este grupo de personas no tienen experiencias
con relación a sus vidas pasadas o no las admiten. Otras,
aunque creen en la reencarnación, no viven de forma a aprovechar
la vida para desarrollar y arreglar las cosas, para hacer un futuro
mejor para ellas.
En este caso, los objetivos de la persona
giran alrededor de intereses egoístas e instintivos. Es decir,
el individuo se preocupa por su confort, su dinero, su casa, su
familia, su bienestar, etc. Lo que ocurre con los demás no
le importa. Fundamentado en esto, las priorizaciones de estas personas
son inmediatistas, basadas en conquistas materiales que solamente
van a servirles en esta vida. O sea, no piensan que la vida va a
pasar, todos vamos a morir, y que sería más inteligente
aprovechar la vida también para mejorar interiormente. Así,
a donde vamos, llevamos nuestro desarrollo con nosotros. Es posible
despojarnos de todo, pero no de lo que sabemos y somos.
Sin embargo, el segundo tipo de personalidad
evolutiva, llamada de pre-desperto, se caracteriza por su interés
en asuntos relacionados con las percepciones más sutiles
de la conciencia. Empiezan a buscar la verdad y el conocimiento
de la vida, pero, como aún carecen de experiencias personales
para conducir su búsqueda, quedan como mariposas. Van de
un lugar a otro para sus estudios, aceptando todo que les dicen
y enseñan, sin juzgar si la información es valida
o si son simples tonterías y superficialidades. Tienen proyecciones
semiconscientes y algunas conscientes. Cuando uno empieza la búsqueda
personal de desarrollo psíquico y de respuestas para sus
interrogantes más íntimas, acerca de la evolución,
la vida después de la muerte, los guías, etc., debería
tener criterio para analizar todo lo que les llega. Hay mucho lavado
de cerebro y fraude en los medios místicos. Como también
hay varios estudios serios y apropiados. Sin embargo, el pre-desperto
no tiene todavía discernimiento para juzgar. Tiene más
curiosidad que conocimiento y experiencia personal.
La próxima personalidad que se encuentra
en el estudio de los niveles evolutivos son los llamados reciclantes
existenciales. Estas son las personas que efectivamente aplican
sus conocimientos “espirituales” en sus vidas. No tienen
más la necesidad de ir a muchos lugares de estudios místicos
porque se apoyan en su conocimiento y experiencia personal, y utilizan
la crítica en el análisis de las informaciones que
les son presentadas. No necesitan tampoco de rituales y no son dependientes
de una persona o institución para mantenerse positivos. Valoran
más la lógica y desarrollo real que el show y el sensacionalismo
del psiquismo superficial o engañoso. Se apoyan en su propio
juicio, conocimiento y control personal, tratando de actuar cada
vez más positiva y productivamente en la vida. Tratan de
hacer su máximo para desarrollarse y ayudar a otros a que
se desarrollen.
En este nivel, la persona trata de arreglar
o reciclar su vida para obtener mayor aprovechamiento y desarrollo
de sus oportunidades, por esto es llamada de reciclante existencial.
Prioriza no solamente la supervivencia física, sino que también
invierten su tiempo y energía en la evolución espiritual,
extrafísica, conciencial. Tratan de ser más positivos,
vivir mejor consigo mismos y superar sus limitaciones.
Estos reciclantes existenciales, sin embargo, se conscientizaron
tardíamente de la espiritualidad, y descubrieron después
de adultos que tenían una proexis (programación existencial
o misión) para esta vida. O sea, el individuo ya tiene su
profesión, su trabajo, su esposo o esposa, sus niños,
y entonces, cuando descubre la importancia de la “espiritualidad”,
trata de hacer lo mejor para aplicar sus energías en su desarrollo
íntimo, mientras cuida de todos los otros compromisos que
ya tiene en la vida. El reciclante existencial, mas allá
de meramente descubrir o intuir su proexis, recicla su vida, o sea
la cambia parcialmente para tratar de ejecutar su programación.
Mientras tanto, sin embargo, también tiene que mantener el
equilibrio en su casa, su familia, su trabajo, etc. A consecuencia
de esto, muchas veces los cambios son complejos de hacer, pero siempre
posibles.
Esta situación ocurre, en verdad,
porque el individuo se despertó tarde para darse cuenta que
tenia una programación existencial (un planeamiento que él
mismo, muchas veces, ayudó a programar antes de renacer en
esta vida). Mas allá de meramente descubrir o recordar su
proexis, el individuo transforma, cambia o recicla su vida para
ejecutar esta misma programación.
Las proyecciones extracorporeas conscientes
son más comunes para estas personas, que basan sus valores
en experiencias y principios personales, en vez de tener solamente
creencias ciegas, sin verificación personal. La experiencia
personal y el autocontrol es una etapa importante en el desarrollo
del individuo, porque trae conocimientos más profundos sobre
la conciencia. Con la experimentación práctica de
ciertos fenómenos la persona puede ampliar su autoconocimiento,
lucidez y autocontrol. Las consecuencias de este conocimiento son
positivas y pueden ayudar a la persona en su desarrollo.
Como conocíamos nuestra programación existencial antes
de renacer, sabemos, aunque a nivel inconsciente, cual es nuestra
“tarea”. Ponderemos, entonces, ¿cómo es
conducida la vida cuando un individuo, desde muy joven, invierte
sus energías y tiempo para concluir su programación
existencial? La capacidad de hacer priorizaciones que este individuo
va a tener es alta. Él utiliza su tiempo, oportunidades,
y potencialidades para desarrollarse en favor del cumplimento de
su proexis. A esta personalidad llamamos Inversor Existencial.
Los inversores existenciales escogen la
profesión y su trabajo según la necesidad de su misión.
No se envuelven en compromisos poco lúcidos o innecesarios
en su vida. La selección de su compañero es hecha
con lucidez y no con impulsividad, basado en la afectividad real,
afinidad profunda, y en la ayuda que uno puede dar al otro para
desarrollarse y lograr mutuamente cumplir sus programaciones existenciales.
Así, el inversor existencial sigue
lo planeado para su proexis sin desvíos de su propósito,
pues no se involucra en compromisos basado en la impulsividad o
en la emotividad solamente. Lo que elige para su vida está
en la dirección de su proexis. Esto es señal irrefutable
de su esfuerzo y fuerza de voluntad para mantenerse leal a su proexis,
aún que no esté lúcido de su panorama total.
La sensación de estar haciendo lo planeado para la propia
vida es una sensación muy placentera. La persona siente la
motivación para vivir, su existencia tiene propósito,
hay una sensación de paz y tranquilidad íntima por
saber que está cumpliendo su parte para la evolución
de sí mismo y de otras conciencias.
Las programaciones existenciales más
adelantadas tienen como principio ayudar a la humanidad en una escala
amplia. La fraternidad es de un nivel alto, pues requiere que uno
piense más en los otros que en uno mismo. El altruismo es
la característica principal para ayudarle a uno a cumplir
su proexis.
Este tipo de personalidad (los inversores), aunque más rara,
existe en gran cantidad. Hay inversores existenciales conocidos
en la historia. En la Academia de Concienciología tenemos
cerca de 100 investigadores con alrededor de 25 años de edad,
que son inversores existenciales, planeando su vida con lucidez
para agilizar su propia evolución y la de otras personas.
La personalidad siguiente es el Proyector
Lúcido Veterano, o sea, el individuo que tiene control de
sus experiencias fuera del cuerpo. Este individuo utiliza las proyecciones
astrales como una continuación de su vida, aprovechando este
momento para tener experiencias, adquirir conocimiento, y hacer
asistencias a otras personas, sean conciencias físicas o
extrafísicas, ya fallecidas.
Con la experiencia y desarrollo adquiridos
en estas prácticas, la próxima personalidad en la
escala de niveles evolutivos es el llamado Energizador Lúcido.
Este individuo tiene un nivel de ética, de control de sus
energías y de fraternidad tan alto, que actúa todo
el tiempo como un energizador para ayudar a otras personas. Realiza
prácticas adelantadas con energías con el propósito
de la asistencialidad.
Como consecuencia de la acumulación de experiencias y aumento
del potencial energético adquiridos en el nivel del energizador
lúcido por medio de las asistencias realizadas, el individuo
alcanza un punto de desarrollo de sus energías en el cual
no tiene nunca más ninguna clase de desbalance energético.
Esta personalidad, que además mantiene su psicosfera o campo
energético personal siempre limpios, es llamada Desperto
(Desasediado Permanente Total).
Los despertos no sufren más ningún
tipo de intrusión energética en su campo. Son capaces
de hacer asistencias, ayudando a personas y lugares a un nivel más
profundo, sin tener repercusión negativa por haberse adentrado
en las energías desbalanceadas de los que ayuda. Las conciencias
en este nivel no tienen más intrusiones de energías
de otras conciencias, sean estas físicas o extrafísicas.
Más adelante de este nivel, hay las conciencias que han desarrollado
su fraternidad hasta un grado muy alto, por lo que actúan
100% del tiempo, dentro y fuera del cuerpo, con vista a ayudar a
otras personas. Esta personalidad es llamada Amparador Veterano,
o sea, es una conciencia que más allá de buena intención,
tiene discernimiento avanzado para saber qué es lo mejor
en cada situación.
Los amparadores ayudan, pero no interfieren
en el libre albedrío de las personas. Hay muchos nombres
utilizados para referirse a los amparadores, como, por ejemplo,
ángel de la guarda, protector, mentor, etc. Sin embargo,
muchas veces se llama amparador a una conciencia extrafísica
que tiene el propósito de proteger a una persona física,
pero que no necesariamente está en el nivel al que nos referimos.
Estas conciencias no tan evolucionadas que tienen buena intención
aunque no siempre tengan mucha lucidez, son llamadas guías
ciegos, o sea, están tratando de dirigir a otras conciencias
físicas, o encarnadas, pero no tienen el conocimiento total
de la programación existencial de su “protegido”,
ni tienen el nivel de control energético y ética necesario
para actuar como amparadores. Por este motivo, llamamos a estas
conciencias que nos ayudan guías ciegos, diferenciándolos
de los que son verdaderamente más evolucionadas, como el
Amparador Veterano, que ya adquirió experiencia y desarrollo
suficiente para tener una actuación más cosmoética.
Estos amparadores veteranos, van a expandir
aún más su nivel. Con el desarrollo mayor del cuerpo
mental y del discernimiento más adelantado, la conciencia
llega a evolucionar a un nivel mayor el cual es llamado Evoluciólogo.
Los evoluciólogos u orientadores evolutivos son las conciencias
que nos conocen profundamente y participan en la decisión
de la misión de vida de cada uno de nosotros. Ellos supervisan
a un grupo de conciencias físicas y extrafísicas (encarnadas
y desencarnadas), las cuales tienen vínculos energéticos
(llamados de karma) unas con otras. Estas conciencias relacionadas
entre sí, forman un grupo largo llamado grupokarma. Las conciencias
que encontramos a lo largo de esta vida, y que conocimos en vidas
pasadas, son componentes de este grupo. Los orientadores evolutivos
conocen profundamente las relaciones de todas las personas de este
grupo, de unas con otras, y también conocen la programación
existencial de cada una de ellas. Pudiéramos decir de una
manera superficial que un evoluciólogo es el amparador de
todo un grupokármico, compuesto por millares de personas.
Los orientadores evolutivos son como amparadores de los amparadores.
Mas allá de los orientadores evolutivos,
tenemos el nivel que representa la personalidad más desarrollada
entre las conciencias humanas, es el llamado Homo-sapiens-serenissimus.
Son llamados así porque aunque sean humanos, están
en un nivel de evolución, cosmoética y de autocontrol
que los distinguen nítidamente de las demás conciencias.
Las conciencias llamadas serenissimus pueden,
unas pocas veces, ser encontradas a través de la proyección
consciente. Acá en la vida física, ellas se camuflan,
para no ser identificadas. Esto ocurre debido a la inmadurez de
la humanidad que se muestra incapaz de encontrar y conocer conciencias
superiores evolutivamente sin enfoques supersticiosos y místicos.
La inmadurez del ser humano hace e hizo gurús (maestros líderes
de seguidores) de las conciencias más desarrolladas que se
destacaran en la historia. En consecuencia de esto los serenissimus
mantienen su anonimato en la vida física, pues a ellos no
les interesa ningún tipo de idolatría. Ellos están
en contra de la gurulatría y a favor de la paz, libertad
de expresión y del desarrollo individual de las personas,
pues todos nosotros, un día, sea en 3,000 o 10,000 años
más, vamos ser unos serenissimus. Por lo tanto, no es necesario,
ni tampoco maduro, hacer una sacralización de las conciencias
más evolucionadas.
Los serenissimus hacen asistencia de grupos
muy grandes, sosteniendo las energías de la población,
a los moldes de amparadores de continentes enteros. Extrafísicamente
hay una cadena jerárquica evolutiva, donde los Homo sapiens
serenissimus son el mayor nivel. Después de este nivel, se
empieza otra etapa, o ciclo evolutivo, de las llamadas Conciencias
Libres, que son conciencias que no renacen más físicamente.
A través de las proyecciones extracorpóreas
conscientes nosotros podemos verificar los estudios expuestos. Más
allá de lograr solamente información, está
la posibilidad de descubrir aspectos de nuestra personalidad integral
en los cuales podemos invertir energía y esfuerzo para evolucionar
y desarrollarnos más rápidamente.
Nota:
Este artículo está basado en el tratado 700 Experimentos
de la Concienciología, escrito por Waldo Vieira, M.D.
La teoría del Homo sapiens serenissimus ha sido desarrollada
por Waldo Vieira, M.D., y fue presentada en varias universidades.
Hasta ahora está teoría es irrefutable.
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